Tráiler de la primera película porno filmada con Google Glass

Es probable que solo fuera cuestión de tiempo para que la industria del porno atrajera para sí el gadget que actualmente tiene asombrado al mundo: los novísimos Google Glass que, como en muchos fantaseos de la ciencia ficción, llevan al nivel mismo de los ojos información obtenida en línea, según las necesidades y la situación del usuario.

En el caso del porno, recientemente se dio a conocer el tráiler de una película todavía sin título protagonizada por Andy San Dimas y el conocido actor James Deen, filmada con las cámaras de Google Glass y aprovechando otras de su funciones, ironizándolas por momentos e incluso ridiculizándolas en otros.

En el sitio The Verge, Adi Robertson imagina “un futuro posible en el que la perspectiva actual de los cineastas abandone las cámaras tradiciones y simplemente coloque los dispositivo en la cabeza de los actores”.

La sugerencia de Robertson es interesante, pues más allá de su aparente simpleza, supone un cambio de mirada, con todo lo que ello implica, sobre todo en términos epistémicos, de concepción de mundo. La mirada es tan habitual que no nos parece importante, pero en ella se condensan valores sociales, creencias personales, expectativas y tabúes y, en otro sentido, ella misma genera consecuencias a veces impensadas.

¿Qué ideas en torno al sexo se generarán con esta nueva forma de registro del acto sexual? En este caso, además, porque no se trata solo de una suerte de escenificación en primera persona del momento. Según se muestra en el tráiler, la filmación va aparejada con la búsqueda de información, reproduciendo con cierta inocencia esa circunstancia tan propia de nuestra época en la que el momento presente convive (casi siempre por una imposición cultural) con la realidad virtual, estamos donde estamos pero también estamos en Facebook, buscando algo en Google, comparando precios en eBay. Si ya ahora 1 de cada 10 personas utiliza su smartphone durante una relación, ¿qué será si los Google Glass se popularizan o, por medio de la masificación de películas como esta, se adopta y reproduce ese comportamiento aun sin traer puesto el dispositivo?

Y no se trata, en modo alguno, de lanzar un reclamo moralista contra la tecnología y su inclusión en la sexualidad humana, sino quizá solo de llamar la atención sobre esa ventana por donde se pretende echar la poderosa fuerza presencial del sexo.


Fuente: Avantsex