Gurkiren Kaur, de 8 años, murió instantes después de recibir una inyección de manos de un médico en la región de Punjab, donde estaba siendo atendida por deshidratación.
Cuando su cadáver regresó a Reino Unido, la familia descubrió que el cuerpo no tenía órganos internos, los cuales no han podido ser localizados. Los padres creen que podrían haber sido puestos a la venta en el mercado del tráfico de órganos.
Las autoridades locales de Birmingham, de donde era la joven, ya han iniciado una investigación para dilucidar las circunstancias del suceso. "Hay muchas preguntas sin responder, pero es muy posible que la niña fuera asesinada para recolectar sus órganos", explicó la concejala de Birmingham Narinder Kooner.
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